viernes, 21 de septiembre de 2018

Presentación "Las sirenas negras viven en las cloacas"


El lugar muy acogedor. Acompañada de mis dos sirenas negras: Carme Deltell,  Jade Sal y mi guitarrista preferida: Petra Llopar, la tarde prometía.

La gente fue llegando y llegando y llegando... Rostros conocidos entre muchos desconocidos. Amig@s que no veía desde hace tiempo, sorpresas de personas estimadas... Otras que siempre están... Calor humano y mucha afluencia de público. La tarde continuaba prometiendo.

La guitarra en manos de Petra se fusionó con la poesía. Y se creó esa magia que se da en contadas ocasiones.

Penélope, Ulises, las sirenas... Ataduras, y por fin NAVEGAR











Algo para no olvidar: los minutos de apláusos. Como solicitando un BIS. Solo que no era una obra de teatro ni un concierto. Tan solo la presentación de un libro. Lo que prometía al comienzo, se hizo carne, aliento, calor, entusiasmo... AGRADECIMIENTO.

¡YO TAMBIÉN NAVEGAR! fue el grito de las cuatro mujeres.


(Yo también navegar, verso de un poema de Xohana Torres)

martes, 11 de septiembre de 2018

Presentación de mi libro Cartonero


Editoriales cartoneras, nuevo modelo de la industria cultural

Las editoriales cartoneras  surgieron con la creación de Eloísa Cartonera en Buenos Aires y de su expansión paulatina por Latinoamérica. En España existen varias y una de ellas es La Veronica Cartonera, fundada en 2013, en Barcelona, dirigida por la periodista Anna González Batlle. Mi editora.
 Cuando el escritor Washington Cucurto y el artista plástico Javier Barilaro decidieron, durante la crisis argentina de 2001, crear una editorial que usara el cartón para generar mano de obra y libros baratos, nunca imaginaron que 15 años después esa idea se replicaría en varios países de Latinoamérica y crearía un nuevo modelo de "industria" cultural.

  “Se compraba el cartón de los cartoneros y se les pagaba por un kilo tres veces más de lo que recibían de las plantas de reciclaje. Luego ese cartón se recortaba y transformaba en las portadas de los ejemplares que contenían las fotocopias de los cuentos y poemarios donados por escritores de renombre como Ricardo Piglia, (Rodolfo) Fogwill y César Aira, entre otros. Cada libro fue pintado a mano en un proceso en el que participaban todos los que querían colaborar: desde los cartoneros y sus hijos hasta los vecinos y otros artistas que se sumaban al proyecto”.
"Es un trabajo totalmente hecho por personas y a pulmón, para el que utilizamos un desecho que es el cartón, que nosotros transformamos en algo lindo y en algo útil", explica Miranda, trabajador de Eloísa Cartonera.
Y deciros que estoy disfrutando mucho participando en el proceso de cortar, pegar, pintar... Porque cada libro es único. 




lunes, 10 de septiembre de 2018

Carta de Dalí y Buñuel a Juan Ramón Jiménez


Acabo de encontrarme con la carta que Dalí y Buñuel  dirigieron en su momento al poeta Juan Ramón Jiménez, por el mero hecho de tirar por tierra su valía literaria.
Aunque luego Salvador Dalí explicara el motivo de la carta, y sabiendo que cada generación llegaba innovando y rompiendo con la anterior, entiendo que no todo vale. Una misiva muy desfortunada y gratuita.


Carta de Buñuel y Dalí a Juan Ramón Jiménez

Sr. Dn. Juan Ramón Jiménez
Madrid
Nuestro distinguido amigo:
Nos creemos en el deber de decirle -sí, desinteresadamente- que su obra nos repugna profundamente por inmoral, por histérica, por cadavérica, por arbitraria.
Especialmente:
¡¡MERDE!!
para su Platero y yo, para su fácil y malintencionado Platero y yo, el burro menos burro, el burro más odioso con que nos hemos tropezado. Y para V., para su funesta actuación, también:
¡¡¡¡MIERDA!!!!
Sinceramente
LUIS BUÑUEL SALVADOR DALÍ

Explicación posterior de Dalí

En aquel momento queríamos mandar, para crear una especie de subversión moral, una carta a la persona más prestigiosa de España, únicamente para provocar una reacción y que la gente dijera: “¿Por qué lo han hecho?”, y tal y cual. Entonces habíamos escogido dos o tres, y habíamos pensado en Falla, que tenía un gran prestigio, para decirle que era un hijo de puta, etc.: lo más que se puede decir; los pusimos en un sombrero (los nombres), y salió Juan Ramón Jiménez. Justamente acabábamos de visitar a Juan Ramón el día anterior, que nos había recibido sentimentalmente: “A ver, esa juventud maravillosa…”, y dijo haber encontrado unos chicos magníficos en nuestro grupo. Entonces, sale en el sombrero y escribimos la carta, que era una carta terrible contra Platero, que el asno de Platero era un asno podrido, aquello de las estrellas era un sentimentalismo…; además, es verdad, a mí nunca me ha gustado Juan Ramón Jiménez, encuentro que es un poeta pésimo. En el momento de echar la carta, Buñuel tuvo una duda, pero la echó, la echamos, y al día siguiente Juan Ramón estuvo enfermo, diciendo: “No comprendo, un día antes recibo a estos chicos; me parecen… Y al día siguiente me insultan de la manera más grosera…” Y no lo comprendió nunca. Fue una cosa incomprensible.
[Agustín Sánchez Vidal, Buñuel, Lorca, Dalí: el enigma sin fin, Barcelona: Planeta, 1988, pp. 191-192.]